
Es un Colectivo de artistas de larga trayectoria en el ejercicio de sus profesiones, formados en talleres de plásticos uruguayos que han generado escuela, permanentemente preocupados por la investigación en técnicas, materiales y oficios.
Han participado en numerosas exposiciones nacionales e internacionales donde sus trabajos han sido premiados. Algunas de sus obras integran el acervo de museos y otras son adquiridas como obsequios representativos del arte de nuestro país, destinados a mandatarios y visitantes extranjeros.
A partir del uso de diversos materiales y lenguajes estéticos coinciden en pensar y realizar sus obras alejadas de modas buscando una síntesis genuina que los representa con singular calidad.
Intentan que sus obras expresen la idea de Joaquín Torres García quien decía que “el arte debe volver a los objetos, estar integrado a lo cotidiano”, y escapan al concepto de “hecho para turistas”, al ejercer su derecho a representar una de las tantas maneras de hacer de este lugar de América, con este, su hacer a “escala humana”.
Opiniones
Pablo Thiago Rocca
A diferencia del resto del continente americano, Uruguay no cuenta con el gran legado de las culturas indígenas. El influjo de las labores y oficios del período colonial no fue tampoco, con algunas excepciones en el ámbito rural, definitorio de una personalidad local para las artesanías. El concepto de lo artesanal debió reformurlarse de continuo a partir de una idea de utopía social.
Liberada de la compulsión de la máquina, la artesanía restituye los tiempos biológicos del trabajo del hombre, el contacto estrecho con el material lo ayuda a concebir su sentido de lo mítico –los materiales “nobles” lo son en tanto permanezcan fieles a un imaginario ancestral–, establece una libre conexión con la fantasía y con el mundo infantil y, en último término, da forma a un pensamiento plástico que no está exento de ingenio ni de sensualidad. En esto último se vincula a todas las formas llamadas artísticas, tanto para el creador como para el usuario o el contemplador de las obras.
Escala Humana apuesta a la investigación y a la creatividad con la mirada puesta en el hombre y es por ello que consigue niveles de excelencia y recupera un sentido de dignidad a la actual producción artesanal uruguaya.
Quizás ello explique que los más importantes proyectos directrices de la artesanía uruguaya provengan de dos artistas plásticos. Pedro Figari propone desde la enseñanza de oficios en la segunda década del siglo pasado, la vindicación de materias primas y el relevamiento de fuentes iconográficas regionales, trabajadas en pequeños grupos artesanales familiares. Joaquín Torres García plantea, a su retorno al país en el año 1934, luego de la experiencia vanguardista europea, una escuela constructiva basada en la mística de la pintura y en la recuperación del objeto artístico que trasciende el plano profesional y lo conduce hacia todos los órdenes de la vida cotidiana. Ambos creadores se afianzan en un discurso americano, concibiendo la función del artesano-artista desde una perspectiva integral y humanista. Ambos proponen un retorno a la escala humana de la producción.
Los momentos culminantes de las artesanías uruguayas se dan, no por casualidad, cuando la necesidad de una utopía liberadora se hace palmaria. En los años sesenta, con las crisis económicas y advenimiento del movimiento cultural independiente, asistimos a una etapa de efervescencia creativa. El retorno de la democracia a mediados de los años ochenta invoca nuevamente la necesidad de imaginar un orden creativo que restañe el tejido social tras las heridas provocadas por el terrorismo de Estado. Hoy los desafíos ante el auge de las nuevas tecnologías y la globalización de los mercados son diferentes pero implican de igual modo concebir una medida de lo humano acorde a sus necesidades simbólicas profundas. La autogestión de los artesanos es por ello más decisiva incluso que las políticas que se puedan encausar desde la esfera pública. La utopía nace de los propios artistas y trabajadores. Escala Humana apuesta a la investigación y a la creatividad con la mirada puesta en el hombre y es por ello que consigue niveles de excelencia y recupera un sentido de dignidad a la actual producción artesanal uruguaya.
Olga Larnaudie
En junio del año 2013 un grupo de diez artistas expusieron sus realizaciones artesanales en la Sala Pedro Figari del Palacio Santos.[1] Se habían reunido bajo el rótulo de “Escala Humana”, con el objetivo de seguir el rumbo marcado en la producción de objetos por figuras señeras del arte uruguayo, y encontrar nuevos espacios para acercar a compatriotas y visitantes sus creaciones, destinadas a insertarse de la mejor manera al entorno cotidiano, por esa “escala humana”.
Conocía bien sus trayectorias y los reconocimientos que habían ido consiguiendo, y los acompañé en aquella primera presentación a través de un texto en el cual señalaba, entre otras cosas, que este nuevo agrupamiento resumía “la diversidad de materiales, la variedad de imaginerías y procesos técnicos de origen rural o urbano, la realización única o plural de las piezas, así como las vertientes conceptuales y/o históricas que han sustentado los manejos artesanales este Uruguay”. Destaqué entonces también que era particularmente alentador que fueran los propios realizadores los que buscaran abrir algunos espacios que no habían conseguido hasta entonces, a pesar de los numerosos esfuerzos asociativos y las iniciativas oficiales que no llegaron a sortear esa dimensión corporativa que también atrapó, desde hace años, a lo mejor del hacer artesanal.
Me olvidé de precisar entonces que era justamente el hecho de que fueran unos pocos, y que fueran al mismo tiempo exigentes tanto en la calidad de las piezas como en su forma de presentación, lo que me llevaba a apostar por esta posibilidad de apertura.
Los miembros de “Escala Humana” avanzaron pronto, y en menos de un año, se dividieron para exponer en forma sucesiva en el Museo Gurvich y consiguieron abrir un área de exposición y venta en algunos hoteles. Ahora se embarcan en una nueva aventura que incorpora a otros participantes, en dos espacios de exhibición, el MRREE y la Embajada de México. Lograron que Carlos Musso, que estuviera en esta selección ampliada con uno de sus objetos en cuero[2], invitaron a otros colegas que refuerzan la diversidad y al mismo tiempo sostienen ese objetivo de calidad, y apostaron también por nuevos realizadores.[3]
No puedo evitar que me inquiete este crecimiento en la escala de la propuesta, que amplía sin duda tanto el esfuerzo como las dificultades. Los acompaño como siempre en el impulso, con esta cuota de frenos que me aportaron los años y los cambios en el (mi) mundo.
[1]Participaban entonces los talleres de Pedro García Lanza, Luis Alberto Gutiérrez, Glauco Mirandetti, Diego López y Ana Millán, Marcelo Pallas y Liliana Testa, Raúl Sena, Carlos Clavelli y Javier Wijnants
[2] Ya habían incorporado a la ceramista Mariana Soler en el Museo Gurvich.
[3] Nuevos por lo menos para quien escribe.
Cronología / el camino recorrido
2003
Alianza Francesa Primera actividad colectiva del grupo, de siete
artesanos artífices.
2012
Embajada Alemana. Muestra del Colectivo E.H. donde participan 3
maestros artesanos con diferentes propuestas, más dos invitados.Muestra en Zona América, Jacksonville, para el acercamiento del Colectivo a empresas del exterior.
2013
Ministerio de Relaciones Exteriores Muestra en Cancillería con 8 integrantes de Escala Humana
Invitados por el Museo Gurvich, se realizaron tres Muestras consecutivas
con grupos del Colectivo. Las piezas expuestas se integraron a la Tienda del
Museo.Escala Humana comienza a instalarse en Hoteles: Regency, Explendor,
Ibis entre otros, buscando una experiencia comercial2014
–Simultáneamente exhiben en la Embajada de México y en el MRREE con
un total de 21 integrantes. La misma fue visitada por Integrantes del WWCC que llegaron a nuestro país quienes manifestaron una excelente impresión
de la artesanía uruguaya.Premio Morosoli Institucional al Colectivo Escala Humana por su aporte al Uruguay cultural en Artes Plásticas- 6/12/14.


2015
Acuerdo Escala Humana con Aquelarre (Taller del Fotografía).
15 Fotógrafos visitan 45 talleres de artesanos de todo el país, para registrar dicha actividad.Con ese material se realiza una exposición en el Museo del Gaucho, a la que se agrega una instalación con diferentes propuestas artesanales.
En convenio con el Centro de Fotografía (CdF) y con el material relevado por Aquelarre, se realiza una Exposición a Cielo Abierto en el Prado y otra en el
Parque Rodó.2016-17
Exposición Itinerante de Artesanías y Fotografía, es presentada en el
Centro Cultural de Paysandú, en Museo Mazzoni de Maldonado y en la Casa de Cultura de Durazno. Participan integrantes del Colectivo y artesanos
artífices del lugar, lo que genera una rica experiencia de intercambio.2017
Se crea “Escala Humana Argentina” con un perfil y objetivos similares a la de Uruguay
2017–18
Se realizan Muestras simultáneas en las Galerías, Acatrás de Montevideo y La Vicuñita de Buenos Aires, con la participación de ambos Colectivos.
2019
Exposición en la Galería Bertuzzi de Puerto Madero. Con 6 artistas
argentinos y 6 uruguayos.“Dos orillas el mismo río” Muestra simultánea Galerías Acatrás y La Vicuñita.
2022
Pasada la pandemia se retoman las actividades del Colectivo,
proyectando entre otras, las siguientes actividades.2024
En el Museo Histórico Cabildo de Montevideo, “Escala Humana de
Muestra”
Afiche de la muestra. 2025
En abril Exposición de obras certificadas por UNESCO– Región
Mercosur.Junio 4ª. Bienal del Objeto Artesanal, (1ª. en Uruguay con carácter
Sudamericana.
Diciembre 13 al 23
